El estrés posvacacional, el pan nuestro de cada septiembre

Y, en esta ocasión, es un estudio de Regus el que así lo manifiesta. Según dicho estudio, un importante número de profesionales españoles podrían abandonar sus puestos de trabajo tras las vacaciones estivales, debido a la falta de ascensos y a la existencia de jefes que, bien no conocen, bien no saben cuáles son los objetivos de la empresa en la que trabajan.
En este sentido, las cifras no son demasiado halagüeñas. Así, el 44 por ciento de los encuestados cree que el hecho de no tener ninguna perspectiva de ascenso es un factor determinante a la hora de dimitir. Mientras, el 39 y el 41 por ciento de los encuestados no seguiría en una empresa que no tuviera una buena comunicación con la dirección, no que disponga de una visión estratégica del negocio, respectivamente.
Otros factores que provocan tensión son tener colegas desagradables (30 por ciento) y el exceso de trabajo, motivo que alega el 29 por ciento de los encuestados para optar por un cambio radical. Incluso, casi una quinta parte decidiría dejar su puesto de trabajo si un jefe no reconociese el mérito de su trabajo (17 por ciento).
En cuanto a otros motivos de insatisfacción, y que pueden convertirse en la excusa perfecta para marcharse del actual puesto de trabajo, destacan la falta de confianza en la capacidad de los compañeros (16 por ciento), un trayecto diario demasiado largo y la falta de flexibilidad para trabajar en casa y en la oficina (15 por ciento).
La encuesta de Regus también recoge qué pueden hacer las empresas para evitar la fuga de su personal más valioso. Más allá del lógico aumento salarial, el 35 por ciento de los empleados desearía contar con un seguro privado. Aparte, el 24 por ciento de los trabajadores se queja de no poder cambiar la distribución ni la duración de las pausa y, finalmente, un 30 por ciento solicita contar con un horario de trabajo flexible.




