Para qué sirve un pagaré

El pagaré es la forma más habitual de pago en el ámbito de las relaciones comerciales entre empresas. Sin duda, un medio que cuenta con muchas ventajas para el acreedor, y todas ellas ligadas a su ejecución a la hora de reclamar un pago. Asimismo, permite al deudor aplazar los pagos, ajustándolos a su disponibilidad económica en cada momento.

355068877_9a8fa2c5f8_oPero, mucha atención: para que el pagaré tenga validez es necesario seguir unas pautas que aseguren su efectividad. Lo mismo podemos decir del deudor, que  ha de adoptar determinadas precauciones para delimitar el alcance de sus responsabilidades. La Ley Cambiaria y del Cheque (artículos 94 a 97) se refiere especialmente al pagaré. Dicha ley analiza en detalle los requisitos que ha de cumplir el pagaré para que tenga completa eficacia.

¿Cuáles son esos requisitos? El pagaré debe recoger de una manera muy concreta, por un lado, una serie de menciones formales: la denominación de pagaré, la promesa pura y simple de pagar una cantidad determinada, el lugar en que el pago haya de efectuarse, así como la fecha y el lugar en que se firme. Estas indicaciones ya aparecen recogidas en los impresos bancarios, por lo que sólo es preciso rellenar los datos concretos. Si no hay indicación expresa, se considerará pagadero a la vista, esto es, en la fecha de emisión.

Asimismo, es necesario, obviamente, que aparezca el nombre de la persona a quien haya de hacerse el pago o a cuya orden se haya de efectuar. Ha de añadirse que, si el título se ha emitido al portador, luego no podrá ejecutarse.

Todos estos elementos son pertinentes para que el pagaré tenga efectividad. Ahora bien, el requisito más importante, y el que en la práctica causa la mayoría de los problemas, es el de la firma de quien emite el título. No cabe duda de que la rúbrica de la persona física obliga a ésta directamente al pago, si lo hace en nombre propio. Ahora bien, este tipo de documentos suelen ser emitidos por personas jurídicas, de modo que es vital que quede constancia fehaciente de que quien se está obligando al pago es la sociedad, y no la persona física que firma.

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