Para que las pequeñas y medianas empresas, motor de nuestra actual economía, puedan prosperar, es importante crear un entorno más favorable y una cultura basada en el espíritu empresarial. Por ello, la Comisión Europea ha adoptado el pasado 5 de octubre de 2007 una nueva Comunicación relativa a “Superar el estigma del fracaso empresarial – por una política que ofrezca una segunda oportunidad”.
Hoy en día, los problemas de las empresas o incluso el fracaso empresarial no son todavía suficientemente comprendidos como algo normal dentro de la evolución económica y como una oportunidad para un nuevo comienzo. Así, la Comisión Europea considera que un entorno más favorable para las empresas en situación de riesgo puede evitar el fracaso empresarial. Por ello, se invita a los Estados miembros y a la comunidad empresarial a seguir trabajando por un entorno favorable para las empresas en situación de riesgo y para aquellas que hayan vivido una experiencia de quiebra, con objeto de convertir a la UE en el lugar más dinámico para la iniciativa empresarial y las segundas oportunidades.
La Comunicación de la comisión al consejo, al Parlamento Europeo, al Comité económico y social europeo y al comité de las regiones, relativa a “Superar el estigma empresarial – por una política que ofrezca una segunda oportunidad”, parte de la base de la propuesta de renovación de la estrategia de Lisboa que propuso la Comisión en febrero de 2005 centrando los esfuerzos de la Unión Europea en la consecución de dos tareas fundamentales: impulsar un crecimiento más fuerte y duradero y crear más empleo y de mejor calidad. Todo esto sólo se podrá conseguir si se crea un entorno favorable para las pequeñas y medianas empresas (PYME) y una cultura más basada en el espíritu empresarial.
Tal y como especifica la comunicación de la Comisión Europea, un 50 % de las empresas no sobrevive a los cinco primeros años de su vida. El índice medio anual de desaparición de empresas en la UE-25 es del 7 %. La literatura económica considera que el cierre de empresas es un elemento compatible con el desarrollo económico en una economía global, como así lo reconoce la Carta Europea de la Pequeña Empresa. Por consiguiente, un índice bajo de supervivencia no constituye necesariamente una causa de preocupación y la creación de nuevas empresas es una de las formas que tienen los empresarios de reaccionar ante la realidad del mercado.
Un reciente estudio de la OCDE muestra que los índices de supervivencia de empresas durante un periodo de cuatro años son más bajos en los Estados Unidos que en los países de Europa continental, lo que confirma que la desaparición de empresas puede ser compatible con el dinamismo económico. Se puede pensar que la creciente competencia a nivel mundial está forzando a los empresarios a una reacción más rápida y más flexible, aunque para ello tenga que cerrar una empresa y abrir otra nueva. Los datos confirman la elevada correlación que existe entre los índices de creación y desaparición tanto en la UE como en los EEUU, lo que sugiere un continuo proceso de destrucción creativa mediante el cual las empresas de baja productividad salen del mercado y otras nuevas las sustituyen.
Tal y como se especifica en “Superar el estigma del fracaso empresarial – por una política que ofrezca una segunda oportunidad”, la Comisión comenzó a estudiar en 2001 la necesidad de una nueva política para hacer frente al problema de las empresas en situación de riesgo y a los efectos negativos de las quiebras y, a continuación, dentro del Plan de acción en favor del espíritu empresarial, renovó su compromiso con esa política en Una política moderna de la PYME, puesta en marcha en 2005. Concretamente, la Comisión ha destacado la necesidad de mejorar los procedimientos de quiebra. Teniendo en cuenta sus limitadas competencias sobre el particular, la Comisión se ha limitado a recopilar datos sobre las consecuencias jurídicas y sociales del fracaso empresarial, facilitar la identificación y difusión de mejores prácticasy, trabajar en herramientas de alerta rápida como medio para reducir el estigma del fracaso.
Todo ello ha contribuido a poner en marcha la reforma en toda la UE y numerosos Estados miembros ya se han inspirado en las mejores prácticas y en las conclusiones políticas recogidas a nivel europeo. En muchos países comunitarios existe (aunque en grado diferente) un compromiso político a nivel nacional y regional para abordar la cuestión del fracaso empresarial y fomentar el volver a partir desde cero. En el contexto de la Estrategia de Lisboa renovada, aproximadamente una tercera parte de los Estados miembros han presentado planes para reformar la legislación nacional en materia de insolvencia en sus Programas Nacionales de Reforma. En consecuencia, se ha progresado bastante en la mejora de la legislación sobre insolvencia: la mitad de los Estados miembros han tomado medidas para reducir el periodo de liquidación, eliminar las restricciones o simplificar los procedimientos de quiebra (véase el anexo). El Reino Unido abordó la mayor parte de las cuestiones ya en 2002. España e Italia han introducido medidas similares en sus legislaciones más recientemente. Sin embargo, casi la mitad de los países comunitarios aún no han acometido las primeras fases de ese proceso.
Asimismo, ningún Estado miembro dispone aún de una estrategia global para una política que ofrezca una segunda oportunidad (sólo Austria ha anunciado nuevos planes para 2008). De hecho, hay que seguir trabajando para lograr una actitud más positiva frente al espíritu empresarial, animar a más gente a crear empresas y reducir los riesgos y el estigma del fracaso.
Fuente: Comisión de las Comunidades Europeas. Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de la Regiones