
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha presentado un informe de coyuntura económica correspondiente a diciembre de 2009 en el que bajo el título de “El problema del sobreendeudamiento” se analiza la evolución económica nacional y las perspectivas para los próximos meses.
En el Estudio se deja claro que las condiciones de fondo de nuestra economía, así como nuestros problemas financieros, son un lastre importante de cara a una posible recuperación, y se han convertido en el principal motivo por el cual España, al contrario que países como Italia, Francia o Alemania, aún no ha vislumbrado brotes verdes en su economía. De continuar así, la recuperación se convertiría en misión imposible para nuestra economía.
¿Pero a qué es debido esta situación? Según IEE, se trata de un conglomerado de situaciones negativas que han llevado a la economía española a un fondo profundo en el que la pérdida de competitividad, el alto nivel de endeudamiento de nuestros agentes económicos y las necesidades extremas de financiación , junto con una gran crisis fiscal, han provocado que la economía española no se encuentre en situación de iniciar una recuperación. Lo que está claro es que los brotes verdes no comenzarán a surgir hasta el momento en el que el consumo de los hogares no comience a estabilizarse.
En “El problema del sobreendeudamiento” se señala que a medio plazo, se espera estabilización a una larga etapa de leves crecimientos, eso sí, siguiendo la destrucción de empleo durante mucho tiempo debido a la reducción que supone el pago de la deuda gracias a la bajada de los tipos de interés. O que está claro es que el aumento del déficit público y su financiación con deuda pública no harán más que retrasar la salida de la crisis a corto plazo, al tiempo que limita el crecimiento en el futuro.
La rigidez del marco regulatorio en nuestro mercado de trabajo y el nivel de empleo de baja cualificación justifican la elevada tasa de paro actual y explican la baja productividad del factor trabajo, lo que merma nuestra capacidad competitiva en los mercados internacionales. Así, según IEE, la reforma del mercado de trabajo debería priorizar la supresión de la brecha existente con relación a los costes de despido. Asimismo, señala que habría que eliminar la distinción contractual entre trabajadores temporales y fijos, estableciendo un contrato de tipo universal cuyas indemnizaciones por despido se acotasen en torno a 20 días por año trabajado.