La prepa abierta como herramienta ante la deserción

 
Debido a que cada vez se demanda una preparación superior para ocupar puestos de trabajo, las instituciones que ofrecen la posibilidad de terminar la preparatoria en un sistema flexible se reproducen, ya que por distintos motivos las personas dejan inconclusos sus estudios o “truncos”. Una de las posibilidades que se presentan para que las personas concluyan es la Preparatoria Abierta, en donde las asesorías para acreditar las materias se hacen de forma tal que no afecten los horarios de trabajo de los interesados, por lo que ofrecen clases a distintas horas del día. Otra de las ventajas que maneja este sistema es que no se tiene que asistir a diario a las instalaciones, sino que el alumno pide las asesorías dependiendo de las fallas que vaya teniendo o bien cuando tenga el tiempo.
En algunas entidades de la República Mexicana las inscripciones se encuentran abiertas todo el año, como es el caso del Instituto Sonorense de la Educación  para los Adultos, en donde todas aquellas personas mayores de 15 años que deseen concluir con sus estudios de nivel medio superior lo pueden hacer de manera gratuita, y no solo eso, sino que también se imparten cursos para nivel secundaria y primaria, por lo que se intenta garantizar que cada vez menos personas se queden sin estudiar. A pesar de que se ofrecen varias facilidades para todos aquellos que no han concluido con sus estudios, en muchos casos son padres de familia que necesitan tener varios empleos para poder alcanzar un nivel optimo de vida, dado que los salarios son muy bajos y se requiere de varios trabajos, por lo que la Secretaría de Educación Pública ha lanzado una nueva modalidad de prepa abierta: para todos aquellos a los que les resulte imposible asistir, existe la opción en línea. Según el subsecretario de educación Rodolfo Tuirán, más de un millón de personas podrán beneficiarse de estos servicios. Al tratarse de un programa piloto, en su primera fase contará con un cupo de 1,800,000 plazas para jóvenes que oscilan entre los 15 y los 18 años de edad y tiene la finalidad de que individuos que abandonaron los estudios por razones económicas o psicológicas tuvieron que dejar las clases se incorporen y terminen. Este programa se lanza ante la grave deserción que hay en el país, y es que se estima que cada minuto dos estudiantes dejan la escuela.