El trabajo en equipo

Cuentan las crónicas que en el año 1999 se celebró una competición de remo entre dos equipos, uno compuesto por trabajadores de una multinacional europea y otro por una empresa similar japonesa. Se dio la salida y el equipo japonés empezó a destacar desde el primer momento, llegando a la meta una hora antes que el europeo. De vuelta a casa, la dirección europea se reunió para analizar las causas de tan bochornosa actuación y llegaron a la siguiente conclusión:
1.- Se ha podido detectar que en el equipo nipón había un jefe de equipo y diez remeros
2.- En el equipo europeo había un remero y diez jefes de equipo, por lo que para el año que viene se tomarán las medidas oportunas.
En el año 2000 se realizó de nuevo la competición y nuevamente el equipo nipón ganó llegando con dos horas de antelación. La dirección europea se volvió a reunir después del sonado rapapolvo del director, para estudiar lo ocurrido y llegaron a la siguiente conclusión:
1.- El equipo nipón se compuso nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros
2.- En el equipo europeo, tras las medidas adoptadas el año pasado, se compuso de un jefe de equipo, dos asesores de dirección, siete jefes de sección y un remero
En función de lo acontecido y tras un riguroso análisis se llegó a la siguiente conclusión: ¡¡ EL REMERO ES UN INCOMPETENTE !!
En el año 2001, como no podía ser de otra manera, el equipo nipón se escapo nada más dar la salida, llegando con cuatro horas de ventaja sobre el equipo europeo. Tras la regata y con el fin de evaluar los resultados, se celebró una reunión de alto nivel en la segunda planta del edificio, llegándose a la siguiente conclusión:
1.- Este año, una vez más, el equipo nipón optó por una tripulación formada por un jefe de equipo y diez remeros
2.- El equipo europeo, tras una auditoría externa, el asesoramiento especial del departamento de recursos humanos y una regata virtual facilitada por el departamento informático, optó por un equipo “revolucionario” compuesto por un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores, cuatro vigilantes jurados que no quitaban ojo al único remero al que habían amonestado y castigado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso reiterado de años anteriores.
Tras varias horas de reuniones se acordó que en la regata del año 2002, el remero será de una contrata externa, toda vez que a partir de la vigésima quinta milla se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla que roza el pasotismo en la línea de meta.
Cada vez que cuento esta historia siempre observo sonrisas de personas que identifican su moraleja con algunas situaciones que han tenido en la empresa donde trabajan. Pero sería bueno que nosotros mismos reconozcamos que, en ocasiones, nos comportamos como el remero trabajador y en otras como los "coordinadores", cuando es mucho más eficaz trabajar en equipo entre todos.




