
El funcionamiento de un cartucho de tinta se basa en la impresión de gotitas de tinta producidas por temperatura en el cabezal. Este tipo de cartucho posee una parte metálica con un circuito integrado que lleva una pequeña corriente eléctrica a una lamina de cobre que tiene entre 100 y 400 inyectores, a esta parte se le llama cabezal.
El circuito se refrigera valiéndose de la propia tinta y cuando esta se agota, el cartucho puede quemarse y quedar defectuoso para siempre
La impresión se produce mediante los orificios del cabezal, que al llegar a una determinada temperatura produce gotitas de tinta. También hay que decir que con el tiempo y el uso, pequeñas impurezas o tinta seca se depositan en cada orificio tapándolo poco a poco. Para solucionarlo las impresoras cuentan con un modo de limpieza de cabezal