De acuerdo con el último estudio realizado por la consultora estratégica A.T. Kearney, España se sitúa fuera de los veinticinco destinos favoritos para la Inversión Extranjera Directa (IED), frente al 17º lugar que ocupaba en 2005. A pesar de permanecer fuera de la lista, se mantiene como una de las economías de mayor y más rápido crecimiento de la Eurozona. China e India continúan siendo los destinos preferidos por los inversores. Además, cinco países emergentes se sitúan entre los diez primeros puestos del ranking y cada vez más, empresas procedentes de países en vías de desarrollo tienen como objetivo el incremento de la inversión extranjera. Estas son algunas de las principales conclusiones del Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (FDI Confidence Index®), un estudio anual con el que A.T. Kearney recoge la perspectiva presente y futura de los flujos internacionales de inversión.
China e India siguen encabezando el ranking del FDI Confidence Index, en el que 15 de los 25 destinos más atractivos para la inversión extranjera son países en vías de desarrollo. Así, Brasil, Emiratos Árabes Unidos y Rusia se encuentran entre los 10 primeros, mientras que Sudáfrica y otros estados del Golfo Pérsico ―Bahréin, Kuwait, Omán y Qatar― aparecen por primera vez en el índice. Vietnam, Malasia e Indonesia se mantienen, un año más, entre los 25 destinos más atractivos. Adicionalmente, India, China, Brasil, Emiratos Árabes Unidos y Vietnam son los países que han experimentado el cambio más positivo en sus perspectivas de inversión en este último año.
Volviendo la mirada hacia los países desarrollados, Estados Unidos vuelve a ocupar el tercer puesto del índice. La recuperación económica en Europa ha ayudado a que Alemania y Reino Unido se mantengan dentro de los diez primeros puestos del ranking. Australia se posiciona en 11º lugar, mientras que Francia, Canadá y Japón se encuentran en los puestos 13, 14 y 15 respectivamente.
Otro de los hallazgos del índice es que, a pesar de la crisis hipotecaria del pasado verano, los problemas crediticios no están influyendo en los planes de inversión extranjera directa. Además, la valoración que los altos directivos hacen respecto al futuro de los países en vías de desarrollo es optimista y auguran una mayor inversión para los próximos años.
A pesar del cambio en las expectativas de inversión, los empresarios siguen con atención el papel de Estados Unidos en la economía internacional. Apuntan la desaceleración de la economía americana (55 por ciento), la volatilidad del dólar (45 por ciento), la subida de los tipos de interés (39 por ciento), el aumento de la regulación gubernamental (38 por ciento) y la inestabilidad de los precios energéticos (37 por ciento) como los problemas que más les preocupan a la hora de observar la economía mundial.
Los inversores europeos se mantienen negativos ante las posibilidades futuras de inversión en España. Además, en 2006 la burbuja del mercado inmobiliario español, en el que los precios de la vivienda se habían casi duplicado entre 1997 y 2005, se comienza a relajar. El desinflado de la burbuja inmobiliaria y otros aspectos estructurales ―como la creciente inflación y la caída de la competitividad― han reducido las expectativas de crecimiento económico en España para el próximo periodo. Sin embargo, nuestro país se mantiene como una de las economías de mayor crecimiento de la Eurozona.
Gracias a la recuperación económica en Europa, el Este del continente continúa bien posicionado como uno de los destinos favoritos de IED. Incluso los inversores europeos mantienen la vista puesta en los destinos del Este. Esta participación de las entradas de inversión extranjera permanece estable en un 45 por ciento desde 2005 hasta 2006. Reino Unido se sitúa en la cuarta posición del índice, mientras que Alemania y Francia figuran en el 10º y 13º puestos respectivamente. Del total de entradas de inversión extranjera en Europa, casi la mitad ―263.400 millones de dólares― fue a parar a estos tres países. La inversión en Reino Unido, Alemania y Francia ha sido superior a toda la inversión extranjera recibida en Asia en 2006.
Las entradas de capital extranjero en la Europa de los 15 han disminuido desde su apogeo al final del boom de los “.com”. A pesar de la recuperación posterior a 2003, las entradas globales de 2006 han caído un 12 por ciento por debajo de sus niveles de 2000. Pero las expectativas de recuperación en las entradas de inversión extranjera se mantienen fuertes. La contención salarial de la UE en los últimos años ha contribuido a que Alemania se encuentre entre las economías industriales más competitivas. El desempleo en el país germano, en otros tiempos situado por encima del 10 por ciento, ha acabado 2007 en el 7,8 por ciento. Además, las tendencias políticas se atisban preparadas para continuar con su recuperación. Nicolas Sarkozy en Francia y Gordon Brown en el Reino Unido están llamados a ser reformadores económicos, si bien el primero se enfrenta al notable reto de implantar su programa en una sociedad tradicionalmente resistente a cambios de este tipo.
Los países que accedieron a la UE en 2004 han atraído a los inversores. Sin embargo, podrían ser eclipsados por los miembros que se han unido en 2007. De 2000 a 2006, las entradas de IED a los diez estados incorporados en 2004 (UE-10) aumentaron un 78 por ciento, para alcanzar los 39 mil millones de dólares. Polonia y la República Checa continúan en el ranking de los veinticinco países más atractivos para invertir. Sin embargo, Polonia cae del puesto 15º al 22º, y la República Checa de la 12ª a la 25ª posición. Estos países continúan gozando de ventajas como centro de producción de mercancías destinadas a los países de la UE y los salarios permanecen por debajo de los del mercado laboral en el Oeste del continente europeo.
Además, el 48 por ciento de los encuestados cita la baja retribución salarial como un factor que incentiva la posibilidad de inversión en los países de Europa Central y del Este. Otro atractivo es el régimen de tipo único de la UE-10: la carga fiscal en la UE-10 es de aproximadamente un 19,4 por ciento, comparada con el 27,6 por ciento de la UE-15 (es decir, los países que ya eran miembros antes de 2004). Con la inversión extranjera, sin embargo, se han incrementado la calidad de vida y los salarios en los países del centro y este de Europa. Entre 2000 y 2006, la media de los costes laborales ha crecido un 173 por ciento en la República Checa, un 129 por ciento en Hungría, un 123 por ciento en Lituania, un 110 en Letonia, un 103 por ciento en Eslovenia y un 88 por ciento en Polonia. En comparación, la media en la Europa de los 27 en el mismo periodo fue sólo de un 60 por ciento. Dicho esto, la media de los costes salariales en los nuevos países miembros permanecerá baja con respecto a la media europea: por ejemplo, en la República Checa los costes laborales son tan sólo el 31 por ciento de la media europea, el 27 en Eslovenia, el 25 en Polonia y Hungría, el 22 en Eslovaquia y el 17 en Lituania.
Fuente: Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (FDI Confidence Index®), un estudio anual con el que A.T. Kearney recoge la perspectiva presente y futura de los flujos internacionales de inversión.