PYMES, ¿a salvo de las filtraciones?

Gobiernos y multinacionales ya las han sufrido, pero no son los únicos perjudicados. La clave para evitarlas pasa por la seguridad de su información a través de la formación de sus empleados.

Wikileaks ha sacado a la luz los peligros de manejar informaciones relevantes de manera virtual. Nos movemos en una esfera de trabajo, diversión, entretenimiento, cultura y relaciones personales influida directamente por las nuevas formas de información y las nuevas tecnologías, pero todo esto entraña unos riesgos.

La web de Julian Assange ha provocado una auténtica hecatombe mediática que ha desvelado todo tipo de filtraciones causando dimisiones y escándalos de importantes magnitudes. Sin embargo, ¿sabían que sólo el 5% de las informaciones de Wikileaks son de índole gubernamental? El grueso de los datos desvelados por este portal hace referencia a actividades y gestiones empresariales afectando directamente a sectores como el financiero, que ha sufrido en su propia piel un 33% de estas filtraciones.

Han quedado, así, al descubierto elementos imprescindibles para mantener la reputación de una entidad como los datos personales de sus clientes, movimientos bancarios y conversaciones privadas que ha  puesto en jaque la continuidad de esas empresas. Y es que la confidencialidad se alza hoy como uno de los principales valores de cualquier negocio.

Sin duda, el caso de Wikileaks ha sacado a la palestra la necesidad de proteger los datos que manejamos cada día y, más aún, si formamos parte de una empresa donde está en juego dinero e imagen. El peligro no sólo los sufren las grandes multinacionales, las PYMES cuentan también con herramientas tan básicas como las de aplicación contable que suponen una plataforma donde danzan todos los datos económicos.

El robo o sustracción de datos confidenciales provenientes de empresas es un delito grave pero que, no obstante, es muy difícil de penar pues no suele encontrarse un responsable “absoluto”. Y es que, según los expertos, este tipo de actos ilícitos son relativamente fáciles de cometer, pues la seguridad de los datos se pierde cuando se realiza la transferencia de los mismos a través de móviles, correos electrónicos, blogs o dispositivos de almacenamiento externos que pueden ser extraviados y/o copiados por los empleados que los manejan.

“Hay una falta absoluta de educación en la protección de datos. Existen muchos sistemas técnicos para evitar estos problemas, pero sin duda, el eslabón más débil en la seguridad es el humano”, asegura Jean-Paul Beiten, director general de TISECON360.

Esta empresa dedicada a la seguridad del entorno TIC de las PYMES es pionera en el sector ya que ofrece un paquete completo de medidas para aumentar el control de los datos y que va desde la evaluación de su entorno actual, hasta prevenir la distribución no autorizada de informaciones. Una labor que pasa por un examen para evitar posibles caídas de los sistemas automatizados, que pueden provocar pérdida de datos e  importantes estragos económicos en el funcionamiento de cualquier empresa.

“Desde TISECON360 ayudamos al humano con soluciones técnicas, atacamos el posible problema desde el lado más olvidado pero el más importante. Simplemente hablando con los trabajadores se consigue formarlos, es como un curso, ya se van dando cuenta de las alternativas que tienen”, afirma. Por este motivo, su trabajo parte de un inventario  de los riesgos que corre el negocio y del impacto que podría tener cada uno de ellos,  a través de un examen exhaustivo observando en primera persona el funcionamiento de la empresa y entrevistándose con los trabajadores.
Su segunda línea de actuación consiste en el seguimiento y creación de planes de continuidad en caso de desastre y la mejora de la situación empresarial, incluida la planificación y desarrollo de su implementación de la mano de los estándares más avanzados de la industria.
Un servicio fundamental a un precio muy asequible que atiende a las posibilidades de las pequeñas y medianas empresas. “Creemos que es necesario ofrecerles a las PYMES un servicio fácil y barato para evitar estos posibles riesgos. Una multa por infracción leve por la Ley de Protección de Datos puede alcanzar los 40.000 euros, con este costo una empresa de este tipo está perdida” sentencia Beiten.

Un equipo de consultores y jefes de proyecto con más de diez años de experiencia en países como Alemania, Suiza, Gran Bretaña o Países Bajos y que, además, cuentan con una amplia formación en el funcionamiento de empresas, leyes y tecnología, avalan a esta empresa.

Sin duda, una combinación ganadora viendo los últimos acontecimientos en el sector de las Nuevas Tecnologías y que no hacen más que recordarnos que, a pesar de la inteligencia artificial de nuestros sistemas, la seguridad de nuestro trabajo depende de la responsabilidad humana.